Ya hay un desconocido en línea
Un clic y estás en un chat privado. Sin registro.
Ya hay un desconocido en línea
Un clic y estás en un chat privado. Sin registro.
Un chat anónimo es tan seguro como la persona que lo usa. El servicio quita el registro y el perfil, pero no el sentido común: no compartas datos personales y termina cualquier conversación que te resulte rara.
Pedir abrir un enlace, enviar dinero o un código, y la presión de «solo para ti» son señales típicas de estafa. Un interlocutor real no necesita nada de eso.
Si una conversación empieza a presionarte, termínala: no le debes nada a nadie.
En un chat de texto no muestras la cara y no recibes vídeo aleatorio que puede ser desagradable. Tú decides qué enviar y cuándo.
El anonimato protege tus datos, pero no sustituye la cautela: no compartas lo personal ni abras enlaces de desconocidos.
No envíes nada y termina la conversación.
Sí, si tú quieres; recuerda que otra persona la verá.